Ella
yace enterrada, empapada de sangre, en algún lugar de la antigua Hungría, en un
poblado cubierto bajo la luz de la luna cuyas tierras áridas están cubiertas
por el hielo.
¿Quién es ella? te preguntaras, ella es Elizabeth Báthory una antigua duquesa húngara, describirla es difícil, era una mujer malvada con un alma vieja y corrompida, sus ojos eran desgarradores que no mostraban emoción, su corazón era tan negro y frio como la noche más fría de invierno. Gozaba de una belleza sin igual, los años no pasaban en ella, siempre lucia pulcra y joven, a tal grado que cualquiera, hombre o mujer, caía rendido a sus pies.
La duquesa de Bathory tenía un oscuro y horrible secreto, tanta era su desesperación por verse siempre joven y bella que hizo un pacto con Satán. Los pobladores cuentan que el trato que le dio Lucifer a la Duquesa fue que, a cambio de la belleza y juventud eterna, ella tenía que exterminar a la humanidad. Con el tiempo, la Duquesa se volvió cruel y sanguinaria, abandono su humanidad y se volvió un demonio con el cuerpo de una hermosa mujer. Comenzó a realizar actos despiadados e inhumanos; cuentan que una vez al mes, mandaba a sus guardias a secuestrar vírgenes campesinas para ejecutarlas y posteriormente bañarse en su sangre para mantener su juventud.
Llegue en una noche fría de invierno a esas tierras malditas de Hungría, como cazador de demonios, mi objetivo es exterminar al monstruo de Elizabeth Báthory. Pero, cuando la vi por primera vez, mi corazón se acelero y mi mente se nublo, ella era hermosa, la mujer más hermosa que jamás había visto; caí en su seductor encanto y perdí de vista mi objetivoy mi ser. Me adentre en su castillo, dominado por mis bajos instintos y me olvide de todo. No sabía si estaba atrapado por un hechizo o realmente me había enamorado de esa mujer.
Encantado
por su seductora belleza mi juicio se nublo y pasé por alto varias escenas atroces
que realizaba mi querida Elizabeth, vi a mucha gente ser usadas como sacrificio
para saciar la sed de un Señor Infernal. Mientras, yo, solo me quedaba
observando el blanco rostro de mi querida Elizabeth, a su lado sentía paz y tranquilidad
mientras, enfrente de mí, torturaban y mataban inocentes.
Por obra de los cielos, salí de su hechizo y recobré el sentido, tenía que matarla a toda costa, ella no podía seguir viviendo, no podía dejar a un ser como ella seguir cometiendo esos actos sin recibir un castigo, pero no tenía la fuerza de voluntad para hacerlo, la simple idea de matar a mi querida Elizabeth me daba nauseas, no estaba bajo un hechizo, estaba enamorado. Así que recé a los cielos, conjuré un hechizo y ofrecí mi alma a cambio de que me dieran la fuerza de voluntad para poder matar a mi amada Elizabeth. Y así sucedió, cumplí mi misión bajo que costo.
Ahora,
ella yace en el abismo sellada con mi alma. La gran Duquesa de Báthory
enterrada en esas viejas tierras húngaras, en su gran castillo que se volvió su
tumba, cubierta bajo la luz de la luna cuyas tierras áridas están cubiertas por
el hielo.
Cuando
paso por el Castillo Báthory, grito a todo pulmón
"¡Mi querida Elizabeth!, ¿Sigues viva?" con la esperanza de ver de
nuevo a mi amada.
Ghost - Elizabeth
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